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torre
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Era esta Iglesia una de las mayores dimensiones entre las románicas de la Provincia. Probablemente, esta aldea – como se la denomina en el privilegio, de Alfonso VIII – había ya alcanzado su conveniente repoblación , por estos años finales del S. XII, y el celo del Obispo Yañez, primero, y el de San Julian después, hubieron de ser parte importante en la construcción de este templo para facilitar la Cristianización de aquellas gentes y contribuir de un modo más eficiente el esplendor del culto divino en un pueblo que estaba bajo su pastoral vigilancia y que, por concesión real, les pertenecía.

La construcción de esta Iglesia hay que fecharla por los últimos años del S.XII –hacia 1198 -, y al igual que las demás iglesias de este grupo, tiene una sola nave, de grandes dimensiones, con dos sencillas puertas de ingreso –al norte y al sur – formadas por sendos simples arcos de medio punto labrados en cuidada sillería, doblados y aligerados con un fuerte arco de descarga oculto en el muro, como puede verse en la puerta sur merced al hundimiento del propio muro.

La nave  y el presbiterio están separados por un gran arco de triunfo, labrado en sillería y adornado con dos ménsulas – una por cada lado - . Parece probable que antiguamente tuviera otra más, sobre la clave del arco, para la colocación de un calvario, con las imágenes tradicionales de Cristo, la Virgen y San Juan, como era frecuente en las Iglesias medievales.

Hoy es un cementerio. Muros de mampostería y esquinales de sillería que forman un recinto rectangular y con portada en las fachadas Norte y Sur de arcos de medio punto, con arquivoltas, que la sitúan en el románico conquense. A los pies, torre del s. XVII de tres cuerpos, y el tercero de base octogonal con cuatro huecos para las campanas. Hoy carece de techumbre, quedando en pie el arco de triunfo, de dovelas de piedra.